El dolmen de las Campas de Oletar (y III)
Este dolmen parece haber sido utilizado durante mucho tiempo como sepultura o como objeto de otros ritos.

Otra particularidad es que la cerámica hallada en él tiene decoración reticulada, hasta ahora desconocida en los dólmenes y cuevas del país. Los fragmentos recogidos hablan, por su decoración, por su perfil, coloración y pasta, de su pertenencia a un vaso campaniforme. El tipo decorativo que presenta no es privativo del vaso campaniforme, pero se desarrolla muy ampliamente en él. Es necesario anotar que el vaso de Oletar difiere notablemente de los ejemplares de vasos campaniformes aparecidos en el País Vasco.

Llama la atención la gran cantidad de cerámica medieval aparecida en el dolmen, en mucha mayor cantidad que la cerámica prehistórica. Es posible que esto represente alguna forma de pervivencia de las maneras de enterramiento prehistórico, pero no se pueden hacer mayores precisiones.

La excavación del dolmen fue realizada por Juan Mª Apellaniz Castroviejo, Ignacio Amezua y José Ramón Tojal en julio de 1964

El dolmen de las Campas de Oletar (II)
El túmulo del dolmen es de dimensiones regulares y circular. Se aprecia fácilmente que no es de construcción desordenada o un simple acumulamiento de piedras, sino que su arquitectura responde a un plan. En general está constituido por piedras calizas entre las que se hallan algunas areniscas y por lajas, algunas muy planas. En él se pueden distinguir dos tipos de construcción:
  1. Un anillo exterior de más de 3 metros de anchura, en el que las lajas de caliza se hallan inclinadas hacia el centro del túmulo, algunas de ellas hincadas en el suelo. Otras simplemente tendidas sobre el plano ascendente del túmulo.
  2. A partir de este anillo exterior y en la zona próxima a la cámara, en la anchura de un metro y en el punto en que el plano ascendente del túmulo forma el rellano de la cámara, las losas aparecen tendidas en sentido horizontal como apiladas. Aquí las losas tienen unas dimensiones de longitud variable entre los 0'30 y los 0'60 centímetros.

El túmulo presenta una particularidad: en diferentes puntos y a una profundidad de 20 centímetros aparecen señales evidentes de un fuego que debio realizarse antes de la formación del actual suelo externo del túmulo. Aparecen grumos de barro recocido a modo de pellas de tamaño variable que llega hasta los 6 centímetros de diámetro. Aparecen estos grumos reunidos en torno a determinados puntos como si hubieran formado varias hogueras. En la proximidad de estos centros se produjeron algunos hallazgos pertenecientes al ajuar del dolmen unidos a huesos humanos muy fragmentados, muchos de ellos ennegrecidos por el fuego donde fueron colocados. Estos huesos calcinados aparecen predominantemente en la proximidad de la cámara donde están unidos a útiles de silex.

El túmulo parece haber servido posteriormente para nuevos ritos, posiblemente enterramientos, u otras características poco conocidas. Se aprecian en el túmulo restos de escorias de hierro y sobre todo buena cantidad de cerámica a torno, arenosa y rojiza, en otros casos amarillenta, que recuerda a la cerámica medieval.

El dolmen de las Campas de Oletar (I)

Forma parte de la estación megalítica de Añes, compuesta por tres monumentos megalíticos llamados: "Campas E.", "Campas W." y "Campas de Oletar". El conjunto fue descubierto por Andrés de Aguirre en 1919 y dado a conocer el mismo año en la publicación "Euskalerriaren Alde". En la zona se conoce como el "Mato de las Brujas" y se dice que hacían los aquelarres bailando a su alrededor.
Se encuentra a 576 metros sobre el nivel del mar y su emplazamiento tiene un especial interés porque se halla en un cruce de caminos que van hacia Salmanton y Menoyo, por una parte, es decir, hacia el valle formado por el circo que determina Sierra Salvada, y, por otra, el camino que asciende hacia la sierra por el pico del Aro.
Desde el punto de vista pastoril representa un punto interesante y es el de hallarse situado junto a uno de los pocos caminos que facilitan el ascenso hacia la sierra desde el valle donde se situa Menoyo y los demás pueblos de la zona. Este camino es el que facilita la subida a la sierra del ganado durante el verano.
Se trata de un dolmen de planta rectangular o dolmen simple. Se conservan tres de las losas primitivas, pero se sabe que alguna parte fue aprovechada para la edificación de una pared cercana. Dos de las tres, las del lado norte, están de pie, ligeramente inclinadas por el peso hacia el centro de la cámara, mientras que la tercera aparece como corrida y desplazada hacia el exterior, movimiento que probablemente ocurrió durante la construcción del dolmen y que no fue rectificado. Esta losa forma la pared Sur del monumento y se halla fuertemente inclinada pero no incada en la tierra. La orientación del monumento es Sur-Este, respecto del Norte magnético. La posición de las losas determina un espacio cuadrangular de cámara, en el cual el espesor de la tierra es de 1'30 metros hasta el suelo natural. A 0'80 metros de profundidad aparecen en la cámara capas de arenas amarillas y rojizas alternando con capas más claras.

La Tejera

Hasta hace pocos años los pueblos eran autosuficientes en gran parte de los materiales que necesitaban para su quehacer cotidiano. Un ejemplo de esto es la construcción de tejas y ladrillos. Muchos pueblos tenían un lugar donde hacer estos elementos. Esta era una actividad que había que realizar en verano ya que las tejas y ladrillos se secaban al sol. Normalmente se le daba a alguien la concesión de la tejera y era habitual que los tejeros vinieran de Asturias, pasando aquí todo el verano. En la Tejera de Menoyo había una pequeña cabaña, de la que todavía quedan algunos restos, y en la que vivían estos tejeros. También estaban el horno en el que se cocían los materiales y la era donde se secaban. El agua necesaria se cogía de los pozos que hay en el lugar. La tierra que se empleaba (de dos clases: roja y blanca) también estaba cerca y la broza necesaria para el fuego se cogía del monte. Sólo podían aprovechar las otakas, "hinebras", matorrales, etc. teniendo prohibido el cortar árboles. En estos hornos también se hacía cal quemando piedras.

A continuación se recogen las condiciones fijadas para la fabricación de tejas y ladrillos en el año 1929:
En el lugar de Menoyo á trece de octubre de mil nuevecientos veintiocho. Reunido el vecindario en el sitio de costumbre y bajo la presidencia de Don Felipe Iturribarria Alcalde de barrio y de mi el infrascrito fiel de fechos y acompañado del barrio de Arraza se acordó de sacar tejera para la fabricación de teja y ladrillo el verano próximo de mil nuevecientos veintinueve y de mutua conformidad hemos convenido con D. Tomás Gutierrez, vecino de Llanteno (Álava) para que éste nos haga los materiales de teja y ladrillo en el año ya dicho bajo las condiciones siguientes:

1º Nos comprometemos que ha de estar la teja con arreglo al marco de hierro que tiene de medida veinticuatro pulgadas ancho por medio diez y media. Grueso once limas. Las medidas del ladrillo ó sea la medida de los marcos delgados 14x7 grueso, 1 3/4, gordo 14x7 grueso 2 1/2 pulgadas.

2º Después de estar cocido el horno será reconocido si está de paso, por los parcioneros y abonándole el importe en término de cuarenta y ocho horas siguientes de recibido el horno. Caso de que no esté en condiciones se cargará el maestro tejero con ello.

3º Se hechará para la mezcla cinco partes de tierra roja y una de blanca y esto estará bien cribado y batido y condimentado conforme se necesite.

4º Los parcioneros han de habonar a 95 pesetas el millar de tejas y a 47'50 pesetas el millar de ladrillo, con la condición de que la cuarta parte ha de hacer de ladrillo.

5º Todo entorpecimiento sobre el pago puede pedir el citado Sr. Gutierrez los perjuicios al que hace el entorpecimiento después de recibido el material.

6º La corta de leña la ha de hacer en la forma que indique el guarda ó manero que venga a marcar ó sea respetando toda planta de roble y pino considerando fraudulenta toda corta de no efectuarla según disponen dichas reglas.

7º Los días festivos y domingos no podrán hacer teja, leña ni trabajo servil á no ser recoger teja tendida cuando amenace lluvía y cuando la teja se esté cociendo por no poder suspender dicho trabajo.

8º El habono que quedará de la quema de la broza que sirva para cocer la teja será rematado entre la comunidad y lo que resulte de la venta será gastado entre los tejeros y comunidades el último día.






Restos de las trincheras de la Guerra Civil. Palacio de Santa Casilda




Escudos en Menoyo

En Menoyo encontramos 5 escudos en sus edificios.

El principal escudo es el del apellido Menoyo. Se encuentra en la fachada del palacio de Santa Casilda y se puede encontrar también en otros pueblos de la zona. El escudo está partido y presenta en la primera mitad fondo de gules con 13 estrellas de plata y en la segunda, fondo de plata con 5 panelas de sinople en aspa. La bordura es de oro con ocho aspas de gules.

En la torre de Oribe-Salazar encontramos 3 escudos. En la fachada original, que ahora queda dentro del edificio al haberse hecho un añadido, aparece el escudo de los Oribe-Salazar con 5 panelas en aspa. Sobre una ventana está el escudo papal y en una cabaña apareció utilizado como piedra de la pared (se encontró al caer dicha pared) el escudo de los Urrutia.

Por último, en uno de los caseríos del barrio Butarte, hay en la fachada los restos de un escudo del que no se puede apreciar casi nada. Parece estar dividido en cuarteles y podría tratarse del escudo que usaron los López de Menoyo, pero se trata de una suposición. De tratarse de dicho escudo sería como el dibujo que aparece arriba.