Capellanía de Esteban de Echaurren en la Ermita de Nuestra Señora de Etxaurren


Esteban de Echaurren es, hasta la fecha, el emigrante más antiguo de Menoio a América del que hay datos. El 16 de mayo de 1705 se le da licencia para pasar a Perú como criado de Gabriel Menéndez Bustos, sargento mayor y corregidor de las villas de Ica, Pisco y Nasca. En dicha fecha, nuestro hombre tiene 26 años y está soltero. En el expediente de información hecho para poder pasar a América se dice de él que es de buena estatura, blanco, pelo y barba negros y alguna señal de viruela.
No tenemos muchos más datos de él hasta su muerte, que se produce en 1733. En ese momento, sus albaceas testamentarios inician los trámites para la fundación de una capellanía en homenaje a su persona en la ermita de Nuestra Señora de Etxaurren en su pueblo natal, siguiendo las instrucciones por él dejadas:
Ytem nos comunicó el dicho D. Esteban de Echaurren que (después de cumplido el todo de su testamento y lo que nos comunicó sin obligación de revelarlo a persona alguna, ni tampoco a persona alguna dar cuenta según fue su voluntad) se saquen de sus caudales, en caso de que lo hubiese, 4.000 pesos escudos de a 8 reales de plata y con ellos se fundase una capellanía de misas en la ermita de Nuestra Señora de Echaurren, que se venera en el barrio de Echaurren, del lugar de Menoyo, parroquia de San Juan de Quejana, en el M. N. y M. L. Valle de Ayala, provincia de Álava, obispado de Calahorra y La Calzada, de tantas cuantas cupiesen y fuesen necesarias para todos los domingos, días de fiesta y de trabajo que sean de Nuestra Señora, todos los años perpetuamente con poder y facultad para nombrar capellanes, siendo preferidos los parientes en primer lugar y nombrando por patrono a D. Domingo de Echaurren, su hermano y a sus hijos y sucesores, para lo cual nos dio poder y facultad cumplida. Y nosotros, en virtud de la dicha su voluntad y comunicación, que nos hizo para en caso de que haya residuo, cumpliremos su voluntad y haremos dicha fundación, según y con las prevenciones que nos hizo secretamente.
Además también hace una donación de 100 pesos a la ermita:
Así mismo, nos comunicó que por la particular devoción que tenía al Santuario de Nuestra Señora de Echaurren, en que por su memoria firmada había dispuesto se le diesen por una vez cien pesos escudos de a 8 reales de plata, acordándose de la dicha imagen muy pequeña, nos dijo dispusiesemos de la dicha cantidad aunque fuese con algún aumento de limosna por una vez lo que nos pareciere más conveniente para adorno de dicha capilla.
Sin embargo la fundación de la capellanía sufre cierto retraso por la oposición de las religiosas del convento de Quejana a que esta capellanía quede en jurisdicción del obispado de Calahorra y La Calzada en lugar de bajo jurisdicción de la orden de los dominicos. En 1738, el obispado autoriza la fundación de la capellanía que tiene entre sus condiciones principales las siguientes:
La capellanía se ha de servir en la Ermita de Etxaurren y, en caso de que por cualquier motivo no se pueda decir misa en ella, se dirán las misas en la parroquia de Maroño.
Los capellanes han de ser clérigos de la familia del fundador. En caso de que no hubiera ninguno en alguna época, los patronos nombrarán a quien consideren más adecuado.
No se pueden vender, permutar ni grabar los bienes destinados al mantenimiento de esta capellanía.
El patrono debe pertenecer también a la familia. Y en caso de que no quedase nadie de ella, será patrono el obispo de cada momento.
Como bienes para el mantenimiento de la capellanía se dejan 97.774 reales, que consisten en 6.160 ducados impuestos en la Universidad y Casa de la Contratación de la villa de Bilbao sobre los derechos y averías y 30.000 reales empleados en la compra de unas casas, molino y heredades del lugar de Quejana, barrio de Ibagüen.
En 1906, esta capellanía se da por extinguida completamente según el artículo 3º del convenio de ley de 24/06/1867.

Fuentes: Archivo de Indias
Archivo diocesano del obispado de Vitoria

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