La parroquia de San Pedro Ad Vincula



La iglesia aparece documentada como “Ermita sufraganea” de Quejana en 1556. No es hasta el 23 de abril de 1801 cuando adquiere el rango de Parroquia y pasa a ser atendida por curas seculares sin depender del convento de Quejana, aunque continuaba incluida en el patronato de la Casa de Ayala, como casi todos los templos de la comarca.
Siempre se ha caracterizado por ser un templo sencillo y con pocos medios económicos. En 1788 se reedificaba el edificio, entregándose al administrador de la casa de Ayala el exiguo caudal de que se disponía en ese momento: 367 reales y 32 maravedís. En 1802 se colocaba la pila bautismal que costó 280 reales.
El retablo era muy sencillo: tenía sólo dos columnas de capiteles corintios, remataba en frontón triangular y, cobijaba, aparte de la imagen de San Pedro, otras dos efigies, una de la Virgen del Rosario y otra de San Antonio. Se realizó en 1764, año en el que se le pagaba a Gregorio Durán los 334 reales del retablo y la imagen de San Pedro, que posiblemente es la que todavía permanece en la iglesia. El retablo se pintó y doró en 1806.

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